Rodrigo De la Serna y Oscar Martínez se conocieron en el teatro, cuando fueron convocados para la última versión local del “Amadeus” de Peter Shaffer, y recientemente aceptaron el desafío más riesgoso para un actor: el de hacer una comedia con fondo de drama. Esa es la base de la película “Inseparables”, una reunión no sólo de actores de renombre sino también de personajes, que replican y a la vez adaptan a los de la versión original de 2011, aquella francesa dirigida por Eric Toledano y Olivier Nakache, que resultó un éxito de taquilla.

El filme cuenta la historia de un hombre millonario, distinguido, amante de la pintura y la buena música que ha quedado cuadripléjico tras un accidente; y que además de mostrarse arisco con quienes lo rodean, no sabe cómo resolver un amor que ha conquistado a la distancia. De la Serna encarna a un joven humilde y vulgar, que se convierte en su asistente.

“Mi personaje es el de un pibe que tiene muchísima más calle que yo, que en algún momento orilló lo marginal, y pertenece a una clase social muy opuesta a la de su antagonista, con una vida muy dura”, explicó De la Serna, entrevistado por la agencia Télam. “Tuve que aferrarme mucho al guión, que es una partitura muy precisa y perfecta, y a lo medular del relato, que es el vínculo que se da entre ellos. Entre lo que uno ha caminado y observa, y ese guión, salió este personaje”.

Un banquete

De la Serna define a “Inseparables” como una comedia dramática. “La comedia es mucho más que la humorada. Las comedias de Shakespeare eran tragedias con un final feliz. En este caso el relato pide cierta profundidad emocional. No es un drama sino la vida misma. Vittorio Gassman decía que el actor que puede enfrentar una comedia es el más grande. Para ser un hombre de comedia hay que ser un hombre feliz y para serlo del drama muy feliz, porque sino te come la tragedia”, consideró De la Serna, que transita todos los andariveles del espectáculo, incluso la música.

“Está buena la versatilidad, tocar todas estas cuerdas. Y este personaje pocas veces sucede, te pide tanto rango de una sola vez, tiene mucho barro y a la vez mucha luz, una nobleza muy profunda dentro de su corazón, pese a que ha sido muy golpeado por la vida. A primera vista es un ignorante, pero después va mostrando que es un histrión, un tipo divertido. Este papel es un banquete para un actor”.

En una de las escenas claves del filme, De la Serna interrumpe los sonidos de un cuarteto de cámara que acaba de interpretar el “Canon”, de Pachelbel, con “Bombón asesino”, y lo baila con todo, marcando un antes y un después en las vidas de estos personajes. “Es una síntesis de lo que sucede en esos dos mundos que se encuentran; fue de las escenas que más repetimos, la que Marcos (Carnevale, el director) decidió registrar desde más ángulos y la tuve que bailar varias veces. Nos divertimos mucho haciéndola”.

Acerca de la televisión, el cine y el teatro, De la Serna indicó: “cada uno tiene su bemol. En TV tuve la suerte de participar en programas muy hermosos, donde también pude expresarme en medio de una búsqueda artística; en cine la artesanía es más profunda y en el teatro es donde el actor tiene su verdadera batalla. Cada disciplina tiene su encanto”.

En televisión, De la Serna participó en series exitosas como “Hermanos y detectives”, “Okupas”, “Campeones” y “El puntero” y recibió tres premios Martín Fierro. En cine protagonizó “Diarios de motocicleta”, “Crónica de una fuga” y “Revolución: el cruce de los Andes”. Además es cantante y guitarrista del grupo El Yotivenco, un cuarteto de candombe, milonga y tango.